Ca'n Tiro
Bueno mi primera reseña es para comentar este restaurante en el que estuve el pasado 29 de Diciembre. Lamentablemente no tengo ninguna fotografía, pues fue precisamente durante esa comida cuando me decidí, si bien llevaba cierto tiempo con la idea, a crear este blog.
Lo cierto es que acudí bastante ilusionada y quizás con demasiadas expectativas a este restaurante que se cataloga a si mismo como cocina de autor, pues me habían hablado bastante bien de su cocina. La verdad es que en términos generales no respondió a mis expectativas y los platos que me sirvieron me defraudaron. Para comenzar el restaurante tiene un difícil acceso, especialmente si vas con un carrito de bebé, pero bueno esto no es lo más importante si luego la comida lo merece. Para comenzar mientras esperábamos la comida nos trajeron un pan de semillas acompañado de sobrasada y unas aceitunas mallorquinas, las conocidas como olives trencades, el pan estaba aún caliente y acompañaba muy bien a la sobrasada, pero esto fue lo mejor de la comida. El menú en si consistía en unas croquetas de sobrasada con piñones, coca de bolets (setas) con panceta, solomillo Wellington, sorbete de naranja y degustación de postres, por lo que en principio prometía. Respecto al primer plato las croquetas, no eran croquetas de sobrasada, sino bolas de bechamel con sobrasada frita por encima y acompañadas con un poco de ensalada, todo ello servido en una cazuelita, de los piñones ni rastro. La coca de setas no me gusto especialmente, las setas eran de conserva y la panceta estaba salada. El solomillo Wellington, que esperaba yo con especial interés, me decepcionó profundamente pues el único parecido con esta receta es que era carne envuelta en pasta, en primer lugar no era solomillo ni era ternera, sino lomo de cerdo condimentado con cilantro y alguna seta de las mismas formaban parte de la coca, en segundo lugar la pasta que lo envolvía no era hojaldre sino una masa de pan que estaba medio cruda. El "solomillo" venia servido sobre una salsa de setas que ésta si debo admitir que estaba buena y que decidí comerme acompañada de pan (que fue lo que más me gustó del menú). El siguiente plato que nos esperaba era un sorbete de naranja, pues bien, la camarera apareció con dos copas llenas de una bebida espumosa de tono rojizo; ante la pregunta de que si llevaba alcohol no supo responderme pues no sabía que llevaba la bebida. Tras esperar que hiciera averiguaciones me dijo que era granadina, a lo que yo le contesté que suponía que granadina y algo más, primero porque la granadina no se toma sola y segundo porque no tiene burbujas, tras otra espera me confirmo que llevaba cava, así que el sorbete de naranja era en realidad un cóctel de cava y granadina pero según ellos era una versión de autor del sorbete. Por fín llegaron los postres; nos sirvieron una bandeja que contenía según la camarera una tarta sacher que en realidad era un coulant, una tarrinita con helado de vainilla casero con cookies troceadas en el fondo un pedacito de tarta de manzana y una porción de un pastel de chocolate bastante denso. Tanto el coulant, como el pastel de chocolate y la tarta de manzana, que consistía en una fina base de hojaldre con laminas de manzana eran aceptables, pero el helado era completamente insípido sin aroma ni sabor a vainilla. La presentación de los postres también dejaba mucho que desear, pues se habían limitado a ponerlos en la bandeja sin más, cuando pedían a gritos unas frutas rojas, un poco de azúcar glass o canela, unas hojas de menta,...Tras esto tomamos el café, bueno lo tomé yo porque mi marido tuvo que irse a pasear un rato a la peque. El café me resulto bastante bueno, servido con azúcar y sobrecitos de edulcorante, para elegir. Y aquí acabó la comida en este restaurante, tengo que decir que no creo que vuelva ya que no me satisfizo ni la comida ni la presentación ni el ambiente ni el servicio, en resumen que puntuando del 0 al 5 le daría un 2'5.
Puntuación: 2'5 sobre 5.
No hay comentarios:
Publicar un comentario