Chapultepec
Hoy le ha tocado visita a este restaurante mejicano situado muy cerca de la calle arago, concretamente en una travesia, la calle Fausto y Morell. El local es más bien oscuro, se agradecería algo más de luz y frío, ¡con decir que no nos quitabamos los abrigos! Por lo que parece este local antes era un restaurante chino que han reconvertido a mejicano, pues en las paredes aún quedan decoraciones de garzas y paisajes chinos, que en mi opinión no pegan mucho con el ambiente mejicano. La verdad es que no conocía este restaurante y fuimos porque habíamos comprado unos cupones de menú degustación de Lets bonus. En esta ocasion ibamos tres personas, nos acompañaba mi hermano Sergio, pero las raciones que nos sirvieron eran para dos, por lo que nos quedamos un poco a medias.
La espera fue excesiva, media hora hasta que llegaron los entrantes, por lo que suponiamos que debían estar hechos todo al momento, pero la verdad es que nos decepcionaron a todos, pues todo era comida que se notaba hecha con mucha antelación y que realmente lo unico que hacían era calentaar la tortillas y emplatar, sin demasiado esmero, por cierto, en la presentación.
En primer lugar nos sirvieron una degustacion de entrantes a compartir que consistía en dos tacos de cerdo deshebrado (picaban un poco), un ceviche servido con tortillas fritas ( no crujian), una tostada, que consistía basicamente en una tortilla de maiz rellena de un picadillo de carne, y dos flautas de pollo que eran unas tortillas fritas rellenas de pollo cocido y con una salsa de crema por encima .
El segundo era a elegir entre 4 platos: cerdo tinga, ligeramente picante, burritos de pollo, enchiladas muy picantes y fajitas vegetales. Elegimos los tres primeros. Con el cerdo te servian tortillas de maiz, pero sol,o nos trajeron dos, cuando eramos tres y tuvimos que pedir una tortilla adicional, los burritos venían rellenos de pollo cocido con pimiento y maiz, pero resultaban algo secos, pedían a gritos una salsa, además el relleno estaba mal repartido de modo que en un extremo o en el centro había bastante y en cambio en las otras zonas era prácticamente inexstente, por lo que a la hora de repartir a uno le quedaba un trozo con relleno y a otro solo tortilla. Respecto a las enchiladas no nos las pudimos acabar tanto por el picante como porque algunos trozos de cerdo tenían un gusto terroso. La camarera, y también copropietaria del restaurante, era una mujer muy amable. Nos preguntó si ya habíamos comido alguna vez en otros mejicanos, y nos decía que este era más autentico porque su marido que era el cocinero era mejicano y no quería limitarse a las típicas fajitas y cocina tex-mex que según ellos es lo único que hay en Mallorca, sino que quería hacer platos verdaderamente mejicanos, aunque a nosotros no nos pareció ni muy autentico ni mejor que otros mejicanos en los que hemos estado.
Cerdo tinga con acompañamiento de arroz (también se podían elegir frijoles)
Enchiladas
Burritos de pollo
Para acabar te servían una degustación de postres, nuevamente preparada para dos personas ( me estoy preguntando para que pagamos el menú de tres) que consistía en una calabaza cocida a la naranja, que no nos gustó a ninguno de los tres, un pastel de maiz, que sabía eralmente a maiz pero tampoco nos parecío gran cosa, un pastel de tres leches, que estaba muy rico, pero que tocamos a una cucharada por persona , y un minúsculo trocito de brownie que no sabíamos como repartirnos.
Puntuación: un 2 sobre 5








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